Una inquietud invadía su alma y la luna le correspondía pero tenía esperanza de encontrar algo allí, en Granada, una corazonada la trajo hasta ese lugar, hasta entonces desconocido, y durante el camino tuvo dudas de sus instintos, pero mientras iba caminando por aquellas calles adoquinadas, y sobre todo cuando levantó su cabeza vencida, miró al frente y a lo lejos vió el Albaycin, fue entonces cuando supo que Granada tenía algo que le cambiaría la vida o quizá se la cambiaría a alguien.

Subió el volumen de su ipod, donde sonaban las bellas melodías de toda la vida en la voz de Eva Cassidy, aquella voz negra en una piel blanca y pelo rubio que era capaz de poner la carne de gallina a cualquiera, y pensó que no quería acabar como ella, muerta siendo desconocida y triunfando en la vida una vez muerta. No, no puede ser así, se dijo una y otra vez…

Así que mirando a la luna en mitad de ese cielo azul noche intenso, al compás de "Blue Skies", y decidida a encontrar su tesoro prosiguió su camino… como si de una autoimposición se tratara dejó atrás el Paseo de los Tristes dejando atrás la tristeza y sintiendo en sus sienes las de tantos y tantos que pasaron por allí intentando dejar aparcado el dolor para siempre; y comenzó a darse cuenta que su paseo por las calles de Granada era un paseo por su propia vida, y al llegar a la cuesta del Chapiz, en la Iglesia del Salvador, supo que su vida tenía Salvación. Al llegar al mirador de San Nicolás, se sentó en las terrazas, junto al aljibe árabe y con la Alhambra de fondo y los cármenes alrededor entendió que lo que le esperaba al final del camino era la felicidad, no podía ser de otro modo… aunque no sabía si encontraría la suya o la de alguien que se la había dejado olvidada en cualquier rincón de aquella mágica ciudad…

continúa en el blog de violette... www.lacoctelera.com/violettelafleur