Para Marta...
Ven, siéntate a mi lado, y hablemos de la vida, de nuestra vida…
Ven y cuéntame qué sientes y qué esperas, ven…
Hablemos de aquella época en la que nos peleábamos por todo y más que todo, hablemos de los días, días y más días que pasábamos juntas yo en tu casa o tu en la mía, de cuando sólo nos separaban dos pisos y recorríamos las escaleras veinte veces al día, de cuando en mi casa se colaba un saltamontes y tenía que llamarte para que subieras a quitármelo…
Hablemos de cuando teníamos cuatro años y nos dedicábamos a grabarnos en un radiocassette, de los de antes, contando el cuento de los “Tres cabritos Billy”… de cuando nos enfadábamos y montábamos un espectáculo a nuestros padres porque el primer día que abrían la piscina no nos dejaban bajar porque todavía estaba fría…
Recuerdo cuando en mi casa había problemas y en la tuya siempre encontraba un remanso de paz, donde siempre encontramos mi madre y yo calor, una conversación, un abrazo y una oración… donde nunca me faltó un regalo de Reyes y a día de hoy sigue sin faltarme un regalo de cumpleaños…
Recuerdo el pollo que te monté por las calles de Madrid cuando no apetecía nada acompañarte a ese partido de Baloncesto del Estudiantes pero que no pude decirte que no, porque tú siempre me acompañabas a todos los lados…
Recuerda cuando nos sentábamos a hablar, a soñar en como sería nuestro chico ideal, en el día de nuestra boda, en la amistad y el amor… tú siempre con esa visión tan romántica de la vida y yo tan escéptica… tú siempre enamorada, yo siempre evasiva… yo de dura y tú… tú de vez en cuando te amarrabas a mi y me pedías un abrazo cuando la urgencia del amor y del sueño te inquietaba…
Y mañana te casas… mañana veremos cumplido tu sueño, y el mío, porque no hay nada en esta vida que me haga más feliz que verte cumplir el sueño de tu vida… no hay nada que me haga más feliz que ver cómo Dios te ha concedido el deseo de tu alma… y es que hay solo una palabra que te define, y es: BUENA… Eres buena amiga, buena hermana, buena compañera, seguro que serás buena esposa, en definitiva, eres BUENA…
Y Dios te ha regalado un chico BUENO… no podía ser de otra manera…
Que pueda disfrutar otros 28 años más de tu amistad, y verte crecer, amar, y prosperar… y sigue soñando, amiga, que todo se hace realidad…
Te quiero…

patricia dijo
qué bonita es la amistad... un homenaje precioso el que le has hecho a tu amiga, estoy convencida de que la vas a emocionar. tener amigos de verdad, de los que sabes que están ahí en las buenas y en las malas, es un auténtico privilegio. yo me considero superprivilegiada en ese sentido.
le deseo a marta toda la suerte del mundo y espero que sigáis disfrutando de vuestra mutua compañía por mucho tiempo.
qué guapas sois las dos! por cierto, quién eres tú?
muchos besos guapetona.
3 Octubre 2008 | 06:55 PM