Y es que a veces la vida va hiriendo en lo más profundo y solo las saladas lágrimas son las que con el escozor correspondiente ayudan a cicatrizar…
Pero ella siempre dijo que se dibujaría una sonrisa cada día porque sabía que vencería…
Y es que la felicidad no es un cúmulo de buenas sensaciones y experiencias, sino la seguridad de una esperanza alcanzada…
La felicidad es vivir un presente conscientes de un futuro, y no el querer vivir un futuro en el presente. La felicidad es vivir con la seguridad presente de que el esfuerzo, trabajo y sufrimiento son parte del proceso de llegar a la meta…
Y ella lo sabía bien… también lo sabían sus lágrimas…
Sin embargo todavía se maquillaba y se vestía de payaso pero quien sabía mirar más allá de sus ojos veía cicatrices en el alma…
2 comentarios
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qué bien lo cuentas niña... en poquitas palabras, dices mucho, pero mucho... tu te aplicas a la perfección aquello de "a buen entendedor pocas palabras bastan".
Un beso!
Hermoso y real. Coincido con Violette, lo escribas muy bien y en pocas palabras, es una lección para el alma.
Besitos.