Sin embargo todavía se maquillaba y se vestía de payaso pero quien sabía mirar más allá de sus ojos veía cicatrices en el alma…
Y es que a veces la vida va hiriendo en lo más profundo y solo las saladas lágrimas son las que con el escozor correspondiente ayudan a cicatrizar…
Pero ella siempre dijo que se dibujaría una sonrisa cada día porque sabía que vencería…
Y es que la felicidad no es un cúmulo de buenas sensaciones y experiencias, sino la seguridad de una esperanza alcanzada…
La felicidad es vivir un presente conscientes de un futuro, y no el querer vivir un futuro en el presente. La felicidad es vivir con la seguridad presente de que el esfuerzo, trabajo y sufrimiento son parte del proceso de llegar a la meta…
Y ella lo sabía bien… también lo sabían sus lágrimas…